miércoles, 16 de febrero de 2011

Poetry Slam

Por Cata


Una de las primeras semanas en Washington me invitaron a una cosa llamada: Poetry Slam, que viene a ser una suerte de Stand Up comedy pero de poesía. Esta vez era solo mujeres, y no sé si siempre es competencia pero esta vez si lo era. Quiero partir diciendo que fue súper interesante, distinto e intenso. Pero también fue bastante freak y curioso por decir lo menos. Consiste en un lugar, público, un micrófono y la persona en cuestión diciendo poesía. Claro que no es la poesía tradicional, sino una cosa

más moderna, que puede ir desde la rima hasta una cosa más hiphopera (hubo una que de hecho hasta medio cantó). Única regla, el poema tiene que ser original. Las participantes eran bastante diversas, pero absolutamente todas eras bien únicas y llamaban la atención. Un par confesó en sus poemas que eran lesbianas; otra casi nos mató con un poema sobre su familia y el maltrato; otras destacaron por su look extremadamente alternativo y finalmente un par hicieron un par de poemas más felices, bueno… mejor dicho menos trágicos.

Datos divertidos: varias usaron sus ipods o iphones para leer sus poemas… me pareció muy cool la onda sociedad-de-los-poetas-muertos-apple-estail. Y lo otro es que cuando alguien se equivocaba o decía algo que al público le gustaba, las gente así sonar sus dedos, (algo que en Latinoamérica habríamos sentido como si la estuvieran apurando) pero aquí era para mostrar apoyo.

Lo pasamos bien, fue distinto y la verdad otra buena oportunidad para ir conociendo un poco más al zoológico que es este país (lo digo en buena, ya que me refiero a su diversidad)

lunes, 7 de febrero de 2011

Las dos en Washington


Bueno, tenemos un cambio de latitud. Ahora ambas estamos viviendo aunque sea temporalmente en Washington. La Cristina porque sigue aquí trabajando y aprontándose a estudiar por dos años más y yo me vine a cargar pilas y a hacer trabajar un poco la cabeza en un programa de la Universidad de Georgetown que dura 3 meses. A ver si ahora tengo más tiempo para ir comentando con el mismo espíritu de siempre las cosas que me llaman la atención de esta ciudad.

Ya llevo 3 semanas acá, así que me pondré al día rapidamente. Lo prometo. Porque de que hay cosas para contar, hay.

Foto: Dupont Circle, Washington DC.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Sopa de vino con crutones de canela

Por Cata
Ayer estuve en Warzburg, y almorzamos en un restaurante super recomendable que se llama Backöfele. Igual, no sé si en mi vida vuelva a visitar Warzburg y ni idea si está en alguna ruta turística en Alemania. Yo fui por trabajo.
Si bien puede que no les toque nunca ir a esta ciudad o a este restaurante, atentos por si alguna vez se topan con la Frankische Mostsuppe, que es una sopa de vino con crutones de canela. Simplemente tremenda.
Dejo la dirección por si las moscas: Ursulinergasse 2 - 97070 - Warzburg.

Araña

Por Cata

Yo siempre he sido bien valiente para los bichos, animales raros y esas cosas. Aunque me den un poco de miedo, nunca me he puesto histérica cuando aparece una culebra, una araña o un ratón. Puedo mantener la calma e incluso hacer algo al respecto. Pero toda esta actitud se me fue a la cresta cuando el otro día iba saliendo con auto desde donde lo tenía estacionado en la calle y veo una araña, semi pollito, caminando casi en mi cara por dentro del auto donde comienza el parabrisas. Casi me muero. Se me paró el corazón, me puse a tiritar y solo porque iba lento, recién saliendo del estacionamiento y no venían autos que no choqué. Paré el auto, quedó casi en la mitad de la calle y raudamente salí del mismo. Tiritando miraba a este bicho de culo gordo que estaba ahí tan campante dentro del auto.

Me quedé esperando que llegara alguien para ayudarme, pero mala suerte la mía, la calle es poco transitada. Hasta que veo que un escolar aparece en el horizonte. Lo paro y con los ojos llenos de lágrimas, tiritando y con la voz quebrada le pido que por favor me ayude. Quizás que película se pasó este lolito, pero cuando le dije que se trataba de una araña no pudo disimular sus ojos de “que-le-pasa-a-esta-loca-de-mierda”. Igual le dio mini miedo la araña porque al principio solo la asustó un poco con un paño. Yo ya mini desesperada lo apreté un poco: “¿No te atreves a sacarla?” le dije. El puso su mejor cara de valiente y la agarró y la sacó del auto. La remató en el suelo. Igual no era necesario, pero quizás quiso probar su hombría. Lindo. Yo a esas alturas ya no disimulaba las lágrimas y le di las gracias. Él con cara de todavía no creer como podía estar tan afectada se fue, despidiéndose con un “espero esté bien”, así no más. De usted me trato, para rematar. A esas alturas yo ya me quería matar.

Me subí al auto y lloraba desconsolada. Mientras lloraba sin parar no podía creer mi actitud descontrolada, nunca me había pasado. Que miedo si me pasa algo así en una calle llena de autos. Fijo salgo en los titulares como “Loca descontrolada provoca choque por culpa de una araña”, así si que me hago famosa.

Bici manía

Por Cata

Desde que me compré mi bici en Madrid ando mini obsesionada con el tema “bicicletas”. Le puse parrilla, compre alforjas y hasta invertí en un casco bien femenino para no verme tan espantosa mientras cuido mi cráneo.
Desde que tengo bici le tomo fotos a todas las bicicletas que se me cruzan.
Me compré la onda urbano – moderna – cool de la bici. Me encantaría andar más pero hasta que no viva más céntrica solo me queda para algunos paseos o bien usarla a la hora de almuerzo en la oficina.
Quiero que llegue el verano para ponerme vestido y andar cual comercial de Falabella en la Toscana por las calles de Santiago (aunque eso conlleve mostrar un poco de pierna al transeúnte ¿afortunado? je).
Me encanta ver como ahora andar en bici se ha puesto de moda y espero que la moda no sea moda y sea tendencia que vino para quedarse.
Yo apenas pueda me bajaré del auto para que la bici sea mi transporte urbano ultra mega cool, aunque a veces si la distancia es larga se me va lo cool y me pongo como tomate y cero digna, pero es lo que hay.

Santiago feliz

Por Cata
Lo que me tenía preocupada para volver a Chile era no adaptarme. Una tonta preocupación, porque no solo me tocó volver a reunirme con mi familia y amigos, sino que fue todo adornado por un Chile enfiestado por el Bicentenario y por un clima que aunque le ha costado, ha sido mayormente primaveral, y pucha que ayuda eso.

Me he encontrado con una ciudad entretenida y no es que antes no pensara que fuera, pero ahora me he obligado a vivirla más.

Por ejemplo un sábado en la mañana fui al nuevo centro cultural GAM, Gabriela Mistral, en el ex Diego Portales. Sin palabras. Quedó todo lo que es de primer mundo. Instalaciones de primer nivel, bonito diseño y promete tener mucha vida cultural. Por ahora se puede visitar con guía de manera gratuita y el tour dura una hora. Un baño de cultura, historia y arte que vale la pena. Además completamos el panorama con un almuerzo ahí mismo, a la vueltam en el entretenido barrio Lastarria que nos demostró que no tiene nada que envidiarle a barrios europeos. Lleno de gente, con una feria libre de antigüedades, restoranes, tiendas y buen ambiente.


Otro panorama que completó mi Santiago feliz, fue el paseo al Parque Bicentenario en bicicleta. Desde la casa de mi amiga Berni en Providencia, recorrimos las cuadras que hay hasta Vitacura. Felices porque los domingos no hay tráfico y Santiago nos regaló un día full primaveral. Llegamos al parque, y muy al estilo que solíamos hacer en el parque El Retiro en Madrid, hicimos un pic nic, con chal y todo. Disfrutamos una tarde de conversación en el pasto, observando a la gente, a los perros, los niños y a los que andaban dejándose ver.

Panoramas urbanos hacen mi Santiago más feliz, ya que de lunes a viernes es un agotador desplazamiento desde los faldeos de la cordillera a Providencia, conviviendo con autos mala onda y a veces con alguna sorpresa desagradable como la araña gigante que decidió que era buena idea vivir un rato al interior del auto y casi me mata del susto y me hace chocar.

Santiago es una ciudad feliz si uno decide conocerla y disfrutarla. Y lo dice una santiaguina que a veces cree que la ciudad no tiene nada para sorprenderla y miren que me he equivocado.

Volver es como andar en bicicleta

Por Cata

Desde que volví desde Madrid a Santiago, la pregunta habitual ha sido: “¿Y como ha sido volver?” y últimamente mi respuesta es: “Es como andar en bicicleta”. Los viajes cambian, vivir afuera cambia, pero cuando uno vuelve a su tierra, vuelve a las costumbres, a las rutinas y a los viejos hábitos. Uno siempre cree que podrá llevarse algo de lo adquirido afuera e implantarlo en la rutina personal o de los amigos. Pero la verdad es que es bastante difícil. Son más años de Chile que fuera y eso en la balanza pesa. El cuerpo y la mente tienen memoria y es más fácil volver a hacer lo que se hacía antes que intentar luchar contra la corriente.

Cuando volví de Paris me dije que compraría bagette todos los días y no volvería a probar el pan de molde. Creo que no lo logré ni un solo día. Ahora ya no tengo la panadería en la puerta del edificio, vivo lejos y para comprar pan hay que tomar auto. No thanks.

Ahora que volví de Madrid una sola cosa me ha resultado, tomar café café, y no nescafé. Mi cuerpo lo rechaza, curioso, ya que han sido años de ese sucedáneo mega fuchis que llamamos café. Hasta hoy solo tomo café molido que filtro.

Lo que no he logrado y no lograré, será intentar emular la noche Madrileña e ir de bar en bar. Sencillamente no resulta, en Chile nos gusta llegar a un lugar y sentarnos, tomar y cerrar el boliche si es necesario y sin mover el auto del lugar. Porque ese es otro problema, tanto en Paris como en Madrid no tenía auto, vivía en el centro y tenía la vida organizada de otra manera. En Madrid andaba en bicicleta, y en Santiago no lo he logrado aún.

Volver ha sido como andar en bicicleta, no se olvida la vida anterior, por muy cambiada que uno crea que ha vuelto.

lunes, 21 de junio de 2010

Mirando la ciudad desde las alturas


Bares con vistas panorámicas.

Por trabajo me tocó estar en Hamburgo. Linda ciudad, ondera. Aunque tampoco es que haya podido ver mucho. Pero algo vi entre reunión y reunión por la ventana del taxi.
Yo estaba mini frustrada con el hecho de no poder recorrer una ciudad que sin haber visto mucho me parecía super atractiva.
Uno de los periodistas con los que me reuní me sugirió que en la noche fuera a un bar que quedaba en el piso 20 de un hotel. 20 UP es el nombre y es un bar re ondero, con muchos ventanales que tiene una vista privilegiada de la ciudad. Fue super buena idea, ya que estábamos muertos post día full de trabajo pero queríamos ver la ciudad y la idea de poder al menos tener una panorámica nocturna fue bienvenida en el grupo.

Es una pena ir a una ciudad, y por estar de reunión en reunión no poder ver nada. En este bar, en el piso 20, pudimos ver el puerto y dimensionar si estábamos hablando de una ciudad grande o pequeña. La foto claramente no le hace justicia a la vista que tuvimos.

Cuando estaba arriba, inmediatamente me acordé de un bar que hay en Santiago, que hace varios años fui y me impresionó porque por primera vez me sentí en otra ciudad, y para alguien nacida y criada en Santiago yo creo que es algo difícil de lograr. Está en el hotel Plaza El Bosque en la calle Ebro 2828 y al estar en pleno Sanhattan uno se siente mini sex and the city. Ni idea la onda del lugar y al ser hotel no sé que tipo de público tiene. Pero que tiene una vista increible, la tiene. Se llama Club piso 17. Si alguien va para allá me cuenta.

Y siguiendo con las alturas, que es lo que nos convoca, la última reunión que tuve, esta vez en Munich, me llevé tremenda sorpresa cuando subimos a la reunión y me encuentro que estamos en un piso 25 con una increíble vista a la ciudad. Ya me había llamado la atención através de la ventana del taxi lo verde que era todo, pero cuando pudimos ver la ciudad desde arriba, fue impresionante. Véanlo ustedes mismos. Que alegría al menos haber tenido durante los 30 minutos que duró la reunión una vista tan maravillosa que me hizo poner en mi lista de ciudades por visitar: Munich.

jueves, 17 de junio de 2010

Con (sin) banderas


Cuando uno va de visita a una ciudad, muchas cosas pueden sorprender. Pero cuando uno vive en una ciudad, podría esperar que lo distinto se vuelve normal y las sorpresas disminuyen. Pero no! Estos gringos no dejan de sorprender.En el capítulo de hoy: (sin) con banderas

Vivo en la calle Connecticut. Una avenida que podríamos llamar principal. Algo así como Colón o Bilbao (si pensamos en SCL). Ahí, a la altura del 5600 frente al Cine Avalon, usted se puede encontrar con un singular invento. Una oda a la creatividad e innovación del siglo XXI. Las "banderitas para cruzar".
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¿como funciona?
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Aproxímese al cruce peatonal, que está debidamente marcado, tome una de las banderas plásticas anaranjadas de mango de madera ( última tecnología desarrollada por la NASA), observe a ambos lados del tránsito y meneando enérgicamente la bandera a la altura de la parte alta de su cuerpo apróntese a cruzar.


Advertencia 1: que Ud. este cruzando en un paso peatonal y además porte una bandera anaranjada, NO garantiza que los autos se detengan por lo que se recomienda precaución sobre todo en las horas punta.

Advertencia 2:No deje de devolver la banderita en el poste ubicado al otro lado de la acera. Aunque la tentación se apodere de Ud., sea solidario con los demás peatones que la necesitan tanto como Ud.

martes, 15 de junio de 2010

Nadaremos, nadaremos


Buceando en Calpe

Hasta hace un año atrás nunca se me habría ocurrido bucear. En Chile no conozco a nadie que tenga licencia de buceo y la gente no hace snorkeling en las playas. La razón es más que obvia, el agua extremadamente helada de las costas chilenas. Me llamó mucho la atención que en España hay mucha gente que si bucea, y la razón es re simple, tienen el Mediterráneo. Para principiantes el buen clima y el agua temperada son claves para sumergirse en el mar a experimentar el buceo, nadie que está aprendiendo quiere sufrir no?.

Pero curiosamente no fue acá en España que me entusiasmé, fue en Chile cuando viajé a la Isla de Pascua que junto con Robinson Crusoe son paraíso para el submarinismo. Me dio mucha rabia haber estado en Isla de Pascua y no tener licencia, ya que me perdí una tremenda oportunidad. En ese momento me propuse que volviendo a Madrid empezaría el curso, ya que lo primero es teórico y en una piscina. La última patita son las inmersiones en el mar.

Fue rápido, un día intensivo en una piscina y un fin de semana en Calpe, cerca de Valencia. Así fue como en octubre de 2009 saqué mi licencia PADI ( Professional Association of Diving Instructors) que es una acreditación de Estados Unidos pero reconocida a nivel internacional, aunque hay los que dicen que es puro marketing y que la verdaderamente profesional es la C.M.A.S (Conf. Mundial de Actividades Subacuáticas), creada por Jacque Cousteau.

El fin de semana pasado volví por primera vez a Calpe tras haber obtenido a fines del verano pasado mi licencia. Fue increíble, ya que antes solo había estado bajo el agua haciendo ejercicios para que me evaluaran. Ahora puede bucear de verdad. Además tuve la suerte que no había mucha gente y básicamente tuve un instructor para mi sola.... genial.

El Mediterráneo tiene aguas super claras y pude observar plantas acuáticas, peces diversos, muuuchas estrellas de mar y lo más impactante de la inmersión: un pulpo. Tengo que confesar que casi me muero del susto. Yo como buena chica urbana mi máximo acercamiento con el animal éste había sido el pulpo a la gallega en uno que otro bar madrileño, así que cuando me acerqué a mirar que era una cosa grande que se movía en el fondo del mar entre una suerte de pasto acuático, casi me da un infarto!. Yo sugestionada por Disney me imaginé que el pulpo malvado me agarraría una pierna y hasta ahí no más mi vida.

Lo único malo del buceo es que no se puede hablar bajo el agua... entonces no le pude avisar a mis compañeros del avistamiento. (quizás a ellos les parecía interesante verlo y no son tan cobardes) así que se lo perdieron. No me queda otra que meterme a curso de lenguaje de señas, ya que mi mímica "hay un pulpo enorme allá atrás" no fue entendida por el grupo.

En fin, solo invitarlos a que hagan un curso, ahora, donde estén. Quizás un día les toque viajar a un lugar donde se pueda bucear y que mal arrepentirse de no tener la licencia a mano.